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La suave y apacible luz de la velas induce a un estado de ánimo romántico y... |
apacible, invoca energía y utiliza uno de los cuatro elementos, el Fuego, conocido como un elemento de transformación.
A si cuando encendemos una vela lo que estamos haciendo es transmutar energía que luego son irradiadas por la danzante llama de las velas. La vela es asimismo una imagen de la humanidad. La cera de la vela corresponde al cuerpo físico, la mecha corresponde a la mente y la llama corresponde al espíritu o el alma.
Siempre que encendemos una vela, aunque sea de una forma meramente decorativa, estamos transmutando la energía que nos rodea. Muchas veces elegimos una vela porque nos apetece ese color en particular o esa forma, en el apartado “simbolismo de los colores” podrás comprobar que normalmente este color corresponde con lo que realmente necesitas en ese momento.
Y es que es muy importante saber que cuando encendemos una vela, estamos moviendo las energías que nos rodean, ya que si no lo hacemos de la forma adecuada podemos eliminar de nuestro entorno esa energía benéfica que tanto necesitamos.
Las velas deben estar siempre lejos de corrientes de aire, para evitar que se apaguen. Enciéndelas con cerillas de madera o con varillas especificas para ello, ya que al hacerlo con un mechero estas “contaminando” la esencia de la vela y neutralizando sus efectos positivos.
Si una vela se te apaga más de tres veces, tírala no la vuelvas a encender ya que esta “rota” y no te haría ningún bien.
Nunca apagues una vela soplando (al menos que sea un cumpleaños) prueba a apagarla con los dedos, “ahogarla” o compra un apagavelas, si te vieses obligado a soplar hazlo de forma suave.
Las velas son y han sido desde siempre un aliado para propiciar nuestros deseos (como la tradición del pastel de cumpleaños) así que ya que vamos a pedir un “deseo” hagámoslo bien.


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